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Un momento (Alex)

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Un momento (Alex)

Mensaje por Mikhail A.Zaítsiev el Lun Oct 01, 2012 7:21 pm

Realmente se sentía vacío, como si en su interior faltara algo muy importante y nada pudiera llenarlo. Era la ceñuda vez que Mikh salía al exterior, a tierra salvaje, y no podía evitar sentir tanto terror como el primer día. La realidad es que el castaño no tenía la necesidad de salir de los límites de la ciudad, si quería mandar información a los inválidos se lo daba a cualquiera de sus contactos y ellos eran los encargados de hacerles llegar todo lo que los mandaran, pero siempre había querido ir a aquella tierra prohibida, tan peligrosa. La primera vez había ido acompañado de sus contactos; siempre le dicen que no vaya, que no se arriesgue, para ellos tener a un infiltrado en el consejo es muy importante porque tienen información de primera mano y si le pillan le matarían y se cortó la fuente de información. Pero él necesitaba ir, la primera vez porque quería saber bien a que iba a ayudar; estaba seguro que la deliria no era una enfermedad, que no quería volver a operarse, quería sentir como sentía hasta ahora, pero quería seguir conociendo a la gente que defendía la causa, el como vivían y como era todo fuera de los limites de la ciudad.

Hoy había ido solo, arriesgándose, pero había tenido que ir. El ver como todos los días de tu vida eran una mentira era duro, siempre mintiendo a todo el mundo y que tus padres sean tan serios con tigo le dolía. Muchas veces pensaba que no podía más, tenía ganas de irse y no volver, o simplemente de operarse de nuevo y esperar que tuviera efecto para no sentir, no complicarse, no sufrir. Era por lo que estaba allí, recordar tierra salvaje le daba fuerza para seguir con esa vida; ver que podía ayudar a otros que si eran felices con sus vidas era suficiente.

Se había escapado nada más caer el sol, sin perder el tiempo y había ido hasta uno de los campamentos de los inválidos, el único que conocía. Allí les había entregado todos los documentos que había conseguido recopilar en unos pocos meses y paseó por allí viendo a las familias, los niños, las parejas… pero un extraño era eso, un extraño y la gente era un poco reacia a él. Aun no eran las dos de la noche cuando se fue del campamento; por suerte no tardaba más de una hora en llegar a la frontera por lo que tenían tiempo de despejarse solo y pensar. Atreviéndose un poco se alejó del camino que conocía, escuchando el agua, que cada vez se hacía más fuerte. Si no sabía volver le dio igual cuando vio el mar, la playa solitaria, el sonido relajarte, todo estaba en paz. Acercándose a la orilla, terminó por sentarse en la arena, mirando a la nada, al agua, al horizonte, cogiendo fuerzas para volver a su vida.


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Re: Un momento (Alex)

Mensaje por Alexandra M. Lawrence el Miér Oct 03, 2012 7:06 pm

Hacía ya rato que el Sol se había ocultado tras el horizonte en las Tierras Salvajes y ahora la Luna reinaba en el cielo dando la bienvenida a la noche alumbrando todo ligeramente con su tenue brillo. Por fin había llegado la noche. Aquel día se me había hecho especialmente largo, aunque no había una razón aparente que lo justificara, ya que más o menos había hecho lo que estaba acostumbrada a hacer en mi rutina diaria. Por la mañana había ido al bosque, me gustaba caminar entre la maleza y olvidarme aunque fuera solo durante un rato del Gobierno, de los curados, de mi familia...de todo. Sus padre, siempre tan felices juntos y tan cariñosos entre sí y con sus hijos... ellos y mi hermano habían sido siempre mi razón para luchar, para levantarme cada día con un solo pensamiento en mente, defender con mi vida si era necesario, esos ideales por los que mis padres habían vivido y fallecido, sin embargo había días en los que me sentía demasiado cansada. Cansada de luchar contra lo que parecía un imposible, de ver como la gente de mi alrededor, mi gente, moría día tras día debido a las dificultades y la represión, cansada de la soledad. Simplemente cansada de todo.

Aquel había sido uno de esos días, sin embargo, me sobrepuse y decidí que a pesar de que las ganas no fueran las necesarias, entraría en Portland como solía hacer y trataría de conseguir algo de comida. La intromisión no había salido mal del todo. Estaba algo más patosa de lo normal y había terminado algo magullada al traspasar la frontera, pero por suerte no había levantado la sospecha de ningún regulador. Al menos había conseguido una barra de pan y algo de queso para comer. Finalmente la cantidad de esa comida que había llegado a mi estómago era mínima, ya que de vuelta a Tierra Salvaje me había ido a encontrar justamente con una mujer y sus cuatro hijos pequeños de mirada inocente. Desde que perdí a mi familia, me había convertido en una mujer solitaria y que apenas me comunicaba con el resto de personas a no ser que fuera estrictamente necesario, pero los niños siempre habían sido mi debilidad, de modo que había terminado por darles la comida que había conseguido y yo a penas me quedé con un mendrugo de pan para pasar la jornada.

La conclusión era que aquel no había sido uno de mis mejores días, pero por suerte la noche había llegado, y la noche solía tener la habilidad de traer la paz consigo. Estaba tumbada en la casa abandonada que llevaba años ocupando para dormir, tratando de conciliar el sueño, pero conforme pasaban las horas me daba cuenta de que parecía una misión imposible, por lo que decidí levantarme. No había nada mejor que un buen baño de agua salada para relajarse, así que de madrugada, caminé hacia la playa sin prisa y alerta por si acaso detectaba algo extraño en la noche. Como era de esperar, no encontré a nadie en el camino, por lo que en apenas unos minutos me encontraba ya en una zona bastante escondida de la playa donde solía acudir a bañarme. Me quité la ropa colocándola en la rama de un árbol y sin darle muchas vueltas me sumergí en el agua salada disfrutando de su temperatura y del efecto relajante que producía en mí. No sabría decir con precisión cuanto tiempo estuve nadando relajada, pero poco a poco sentí que empezaba a refrescar bastante y volví a salir vistiéndome rápidamente a pesar de estar mojada. La solución no era otra que caminar hasta secarme.

Comencé a caminar tranquilamente cerca de la orilla, el sonido del mar y su olor me daban una maravillosa sensación de libertad que me encantaba. Entonces, cuando estaba a punto de regresar a lo más parecido que había a mi casa, vi una figura que me resultaba familiar, pero al mismo tiempo, era muy extraño encontrarle allí. ¿Qué podía hacer en la playa de Tierra Salvaje de madrugada? Me acerqué un poco más a él con cautela. -¿Mikhail...? -pregunté extrañada.




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Re: Un momento (Alex)

Mensaje por Mikhail A.Zaítsiev el Miér Oct 10, 2012 7:41 pm

Todo era tan complicado… Allí sentado sobre la arena, rodeado de tranquilidad, le daban ganas de coger su pelo y tirar de el, desesperado, como si eso pudiera arreglar olgo o tranquilizarlo. Sabía perfectamente que salir a Tierra Salvaje ahora no era la mejor decisión de todas, si le descubren conseguiría que todos los otros problemas que ya tenía fueran meras tonterías porque posiblemente antes de pensarlo estaría muerto o encerrado y ya nada importaría. Pero le daba igual, en ese momento no pensaba en sus riesgos, puede ser que hubiera salido porque él lo necesitaba, pero todos sus pensamientos estaban depositados en sus hermanas. Una desaparecida en Tierra Salvaje, esperando con toda su fuerza que este bien, feliz y a salvo; quería verla, hablar con ella, contarle todo sobre él y la verdad de su no-cura y poder así saber donde estaba para darla suministros. Y luego estaba Svetlana, su operación sería dentro de unos pocos meses y no sabía que hacer; por una parte le daba miedo hablar con ella para intentar convencerla de que no se operara y huyera a tierra Salvaje, pero al mismo tiempo le daba miedo, hacerlo implicaba descubrirse y no solo él saldría perdiendo si llegaba a morir. Pero no la podía dejar sola, tirada, no podía permitir que la quitaran la capacidad de sentir amor, no podía volverse como ellos.

En definitiva no sabía por donde empezar ni que hacer y el tiempo pasaba en su contra, si seguía así perdería a las personas que más quería en su mundo. Tomó un puñado de arena con su mano derecha i la empezó a dejar caer lentamente mientras la brisa marina rozaba su cuerpo y el sonido de las olas rompiendo contra la orilla calmaban algo el agobio y desesperación que sentía dentro. Creia tener solo una cosa clara, lo único en lo que no podía pensar era en él. Miró de nuevo al horizonte sintiéndose un poco mal por estar allí, por haberse arriesgado tanto, pero ya no podía dar marcha atrás, disfrutaría de las pocas horas que le quedaban antes de volver. Estaba tan inmerso e sus pensamientos que no escuchó que alguien se acercaba, solo se dio cuenta que estaba acompañado cuando alguien pronunció su nombre. No le hizo falta mirar para saber quien era, la reconocía en cualquier lado, pero era cierto que le sorprendió e incluso le asustó. Vivía en una ciudad, las cosas que había en Tierra Salvaje, los animales, le asustaban.

- Alex..- La miró desde su posición, alzando el cuello y tardando un poco en reaccionar. Intentando cambiar su mala cara para que Alexadra no se preocupara, el moreno se levantó enseguida del suelo y por instinto intentó limpiar un poco sus pantalones mientras se acercaba a ella. - ¿Qué haces aquí? Quiero decir... Es un poco tarde. - Desde hacia mucho tiempo una sonrisa grande y verdadera se coló en sus labios. Era lo bueno de estar allí era que no tenía que estás siempre con esa mascara de seriedad e indiferencia.


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Re: Un momento (Alex)

Mensaje por Alexandra M. Lawrence el Miér Oct 10, 2012 8:31 pm

El tiempo había pasado sin tregua desde la última vez que había visto a Mikhail, tanto tiempo... Sin embargo, seguía siendo el mismo. Me bastó una sola mirada y esa sonrisa deslumbrante para saberlo. Le había conocido en el pasado, antes de convertirme en una persona solitaria, borde y reprimida, antes de ser esa con la que nadie habla porque siempre contesta mal, antes de perder la ilusión por la vida. Después de perder a mi familia, lo único que quedaba en mí eran las ganas de luchar, la sed de venganza. No eran precisamente los mejores sentimientos que una persona podía albergar, pero era lo que yo tenía, y lo prefería mil veces a ser incapaz de tener sentimiento alguno. Me quitaría la vida antes que ser una curada, no tenía duda de ello. Entonces recordé las palabras de Kaleb unos días atrás y me puse a pensar. ¿Realmente había olvidado mis buenos sentimientos? ¿Había olvidado la amistad, el altruismo, el amor...? No, una parte de mí me decía que no lo había olvidado, que seguía muy presente en mi interior y que lo demostraba cada día. ¿Que me habría empujado a cruzar la frontera para encontrarme con Kaleb si no era la preocupación propia de una amiga? ¿Cuál era el motivo por el que había dado mi comida a esos niños aquella misma mañana? ¿Porqué en el fondo ansiaba tener alguien a quién amar?

Esas preguntas tenían todas una única respuesta, y es que yo no tenía nada que ver con una curada. Éramos polos opuestos. Tal vez yo no fuera la persona más cariñosa ni amable de Tierra Salvaje, pero si era mucho mejor que aquellos que pretendían mutilarnos a todos con su condenada cura. Por un momento, esos pensamientos me hicieron sentirme mejor. Esa sensación que tenía de estar traicionando mis propios ideales negándome a mi misma la capacidad de sentir se había disipado un poco tras reflexionar los motivos de mis actuaciones y por una vez en mucho tiempo, me sentía bien con mi misma.

Por otro lado, ahí estaba Mikhail, frente a mí en Tierra salvaje cuando la noche estaba ya bastante avanzada. Puede que no entendiera los motivos que le habían traído a este lugar tan tarde, y que estuviera preocupada por sus circunstancias, ya que en su situación no era muy seguro entrar en territorio salvaje, pero a parte de todo eso, me sentía feliz de verle. Le observé un momento viendo con diversión como se sacudía de los pantalones la arena que estos habían acumulado al estar sentado y negué con la cabeza riendo suavemente. -No necesitas hacer eso, creo que es más que obvio que mi aspecto es mucho peor. -dije extendiendo mis brazos a los lados mostrándome con aquella ropa medio rota, sucia y para colmo mojada tras habérmela puesto nada más salir de mi baño nocturno.

Ya no había duda, era Mikhail, no había otro como él y lo sabría por mucho tiempo que pasara, por lo que me acerqué más a él mostrando una pequeña sonrisa tan poco habitual en mí, pero completamente sincera. -Creo que esa pregunta debería hacértela yo. Estás en mi territorio. -dije señalando vagamente a nuestro alrededor y volviendo de nuevo mi vista hacia él. -¿Qué estás haciendo aquí tan tarde? ¿Ocurre algo? -pregunté preocupada. -Si no tienes donde ir yo... -callé antes de terminar la frase. ¿Qué iba ofrecerle? ¿Las ruinas de una casa abandonada en la que me cobijaba yo con la intención de no dormir a la interperie? No era gran cosa que dijéramos, aunque a mí me servía, pero él viviendo en la ciudad, estaría acostumbrado a tener muchos más lujos. Sin embargo, ¿qué ocurriría si lo que estaba haciendo era huir de la ciudad porque le habían descubierto? Su papel en esta guerra era realmente peligroso y si le descubrían sería técnicamente fácil que acabara muerto, lo cual no me agradaba en absoluto pensar. -Bueno, ya sabes que si necesitas algo... -dije suavemente tratando de hacerle entender que de lo poco que yo pudiera ofrecerle, se lo daría todo si con eso lograra ayudarle.




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Re: Un momento (Alex)

Mensaje por Mikhail A.Zaítsiev el Jue Oct 18, 2012 6:20 pm

Al principio no la entendió, no sabía que quería decir ese repentino comentario, quedándose quieto por unos segundos. El moreno estaba limpiándose la arena de los pantalones cuando Alex habló, quedándose en esa curiosa, por no decir otra cosa, posición con las manos en la parte trasera de su pantalón y mirando a la morena con la pregunta en sus ojos; pero todo se aclaró en la mente de Mikhail cuando Alex levantó sus brazos como si le enseñara la ropa que llevara. Lo cierto era que la gente que vivia en tierra salvaje no iba precisamente bien vestida, con ropa rota vieja y que les queda grande o pequeña, nada comparado con él que todo lo que llevaba era de lo más caro porque así lo dictaba su padre. No sabía muy bien de donde sacaban la ropa, suponía que mucho se lo mandarían la gente de dentro que les ayudaba, pero tampoco sabía demasiado: era peligroso para ellos contarle demasiadas cosas al moreno por miedo a que informara a todo el consejo y lo entendía y nos les recriminaba nada, aun que se sentía un poco desplazado pese a todo. Enseguida se formó una sonrisa en sus labios al darse cuenta a lo que se refería Alexandra, dejando de limpiarse para empezar a acercarse a ella. - Dudo que te gustara vestir así…- Dijo con sinceridad, porque vestir así tenía muchas implicaciones y una de ellas no era la libertad.

Había visto a Alexandra muy pocas veces, pero más que la gran mayoría de los no curados que vivían en tierra salvaje, porque el casi nunca salía y ellos no entraban, solo se relacionaba más con los pocos que se atrevían a entrar y muy pocas veces, por si les descubrían de modo que no les relacionaran con él, aun que sonara un tanto cruel. - No pasa nada. Solo necesitaba salir de… allí.- Respondió enseguida, nada más escuchar la voz preocupada de la morena, levantando las manos como si intentara calmarla o detenerla para que no se pusiera más nerviosa sin motivo. Le era extraño al moreno hacer gestos sin preocuparse o arrepentirse al momento, incluso había perdido gran parte de su expresividad al estar siempre mintiendo, lo que era bueno, así tendría menos errores, pero parecía que poco a poco el Mikhail curado se estaba apoderando del que era parte de la resistencia. - Ya sabes, respirar.- Alegó con un tono ligero, débil, con una expresión cansada, triste, incluso exasperada. Normalmente se hubiera esforzado más por mentir, por esconder su cansancio y aparentar estar perfectamente bien; pero hoy no era ese día, ya había mentido con los otros, y ya no podía más y eso hacía que se sintiera mal por Alex. Estaba seguro que ella llevaba una vida mucho más complicada que él, había días en los que a lo mejor no comían bien y él, a veces, no podía con lo que había encima de la mesa; no tenía derecho a quejarse ni ha estar mal, pero no podía evitarlo.

No quería hablar y esperaba de verdad que Alex no se diera cuenta de su animo, pero se olvidó de eso cuando escuchó a Alex ofreciendo ¿el qué? Se había quedado a mitad de decir la frase y Mik quería saber el final de la frase aun que le era extraño. Pese a ser curado había hablado en su vida con diez mujeres como mucho y tres de ellas eran su familia a si que no contaban, por lo que no podía evitar estar ligeramente separado de ella, más de lo que estaban la gente que conocía en tierra salvaje al tener una conversación, pero las costumbres son difíciles de olvidar y si siempre te creían manteniéndote lejos de las mujeres no puedes evitar alejarte. - Gracias Alex. Pero… ¿tu que haces a estas horas aquí? ¿Te pasa algo? ¿Estás bien?-


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Re: Un momento (Alex)

Mensaje por Alexandra M. Lawrence el Jue Oct 18, 2012 8:14 pm

Me quedé mirándole algo pensativa, las diferencias entre nosotros eran evidentes y al mismo tiempo abrumadoras. A simple vista se podría decir que éramos totalmente opuestos. Él alguien respetable, que acataba las normas como se las dictaban y que vivía con el nivel de lo que se podía decir como una buena familia. Yo una salvaje, alguien que según el consejo se dejaba llevar por sus instintos al igual que un animal y que obtenía lo poco que tenía mediante la violencia o la intimidación. Sin embargo, había algo que nos unía, y era la certeza de que lo que el Consejo pretendía inculcar en todo el mundo era una barbaridad, y que los sentimientos eran algo hermoso y digno de conservar, una marca de nuestra condición de humanos. ¿Éramos tan diferentes? No podía responder a esa pregunta con exactitud, pero lo que sí que sabía era que me sentía bien con él. No era como yo, él a pesar de tener que hacerse pasar por curado a diario, no había dejado de lado los sentimientos, y mucho menos se los había negado, sino todo lo contrario, parecía sentirse liberado cuando cruzaba a Tierra Salvaje y dejaba de fingir. En mi opinión él era alguien digno de admiración. Se arriesgaba día tras día, conviviendo con el enemigo para poder ayudar a nuestra causa, aunque aquello le costara su propia felicidad, viéndose recluído en una ciudad donde a los veintidós años, todos los habitantes perdían su capacidad para amar. Entonces escuché sus palabras, que me sacaron de mis pensamientos e hice una pequeña mueca, él tenía razón. -Supongo que no... -dije suavemente sin querer comentar nada más al respecto por no hacerle sentir mal, al fin y al cabo, él tampoco estaba en esa situación por gusto, sino que lo hacía para poder ayudarnos a todos.

En ocasiones me ponía a pensar en si yo misma podría hacer los mismo que hacía él o incluso Kaleb, que colaboraba igualmente aunque desde la calle y ahí era donde podía ver que en cierto modo sí me dejaba llevar por mis sentimientos. Odiaba demasiado al Consejo, a los grandes dirigentes, a aquellos que habían accedido a "curarse" voluntariamente... sería incapaz de fingir no sentir nada durante mucho tiempo. No, mi vida estaba en Tierra Salvaje, luchando contra aquella injusticia desde fuera aunque sabía que no era gran cosa lo que pudiera llegar a hacer, pero siempre sería mejor que rendirse. -Entiendo... -dije suavemente asintiendo ante sus palabras. Era comprensible que de vez en cuando necesitara liberarse de aquella mentira en la que vivía, y la única forma que tenía de hacerlo era escapar a Tierra Salvaje, a pesar de que fuera muy arriesgado. -En ese caso... bienvenido. -le dije sonriendo levemente. Le notaba desanimado, e incluso quizás algo triste y no podía evitar preocuparme por él. Sin duda su vida debía ser muy dura. Día tras día viviendo entre personas en las que no podías confiar, fingiendo ser quien no eras, ocultando tu auténtico "yo"... No cualquiera podría aguantar en su lugar, era esa una de las razones por las que su tarea resultaba admirable.

Me habría gustado poder hacer algo por él, ser de algún modo una ayuda para que se sintiera al menos por un rato más "libre", parte de nuestro mundo, el de la resistencia, que a pesar de pasar por muchas dificultades, podíamos decir con orgullo que no éramos marionetas de nadie, sino personas independientes capaces de decidir por nosotras mismas. Sin embargo, no se me ocurría que podía ofrecer yo para proporcionarle un pequeño alivio de la carga que soportaba contínuamente. Me mordí el labio inferior suavemente mientras le miraba, no me gustaba verle así y detestaba no saber que hacer para ayudarle. -Bueno, eso sí puedes hacerlo, aquí el aire es limpio. -dije sonriendo tratando sin mucho éxito de subir un poco los ánimos.

Además, a lo extraño de la situación había que añadirle el hecho de que no sabía muy bien como actuar con él. Desde hacía mucho tiempo me había mantenido alejada de la gente todo lo que me era posible, con el fin de evitar coger cariño a alguien más que pudiera acabar perdiendo, por lo que solo me relacionaba cuando era estrictamente necesario, y hacerlo en aquel momento con Mikhail, al cual hacía mucho que no veía, resultaba bastante difícil de manejar. -No hay de qué. -dije con suavidad, y realmente era así, no había hecho nada por él. -Eh...no, tranquilo. Solo que... bueno, no podía dormir y pensé que un baño nocturno me ayudaría a relajarme. Aunque creo que lo único que conseguiré es coger un resfriado. -dije frotándome suavemente los brazos, siendo consciente por primera vez desde que me había cruzado con Mikhail de que la noche era fresca y el suave viento acariciaba mi piel únicamente cubierta por mis maltrechas prendas haciendo que un escalofrío me recorriera.




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Re: Un momento (Alex)

Mensaje por Mikhail A.Zaítsiev el Vie Oct 19, 2012 8:45 pm

No se podía decir que se estuvieran comportando de forma extraña los dos, no se podía decir que parecían enfadados al estar tan serios, hacer tan pocos comentarios y no estar “saltando” de alegría al verse,; pero la realidad era que no estaba el mundo para saltar de alegría. Mikhail no quería estar así, no quería mantenerse alejado de ella, acercarse a abrazarla y preguntarle con una sonrisa de oreja a oreja que tal estaba ella y todos los demás, si había pasado algo interesante porque su vida era muy aburrida, aun que hacer todo eso, ser tan natural con ella por ser una mujer le costara. Pero realmente no podía, no podía expresar la felicidad que sentía al saber que ella estaba más o menos bien, seguía viva, pero realmente lo sentía. - Prometo que algún día te traeré algo bonito.- No lo pensó antes de decirlo, pero así lo sentía y se sintió bien al poder hablar sin pensar. Decirla eso implicaba muchas cosas, una era tener que volver a Tierra Salvaje, lo que le alegraba mucho a la misma vez que le aterraba, imaginándose que le descubrían y que le llevaban a los laboratorios para matarle; pero sabía que por mucho miedo que tuviera volvería. También implicaba una cosa sus palabras, que volvería a ver a Alex. Le agradaba estar con ella, casi todos los que vivían allí eran muy desconfiados con él, una cosa normal, sobretodo los que sabía que le habían curado, o al menos intentado. Mikh se arrepentía de no haberse dado cuenta antes; nunca se había enamorado, pero siempre le había parecido extraño la cura y todo lo que se defendía aun que nunca lo decía. Se arrepentía de no haberse negado y haberse escapado, haber sido valiente como los demás, si no que se dejó curar, se dejó que le operaran y por suerte tubo otra oportunidad, lo que le vino muy bien a la resistencia, nunca ayudaría tanto si se hubiera ido a Tierra Salvaje hace años, pero la vergüenza siempre estará presente en él.

Una gran sonrisa se dibujó en los labios del moreno, sin necesidad de fingirla un que su cara aun parecía cansada. - Oh, muchas gracias mi anfitriona. ¿Queréis enseñarme otro sitio tan bonito como este o prefieres quedarte aquí? - Hizo una pequeña inclinación cuando dijo lo de “mi anfitriona” a modo de broma, pero la pregunta que vino después era parte de broma y parte real; a raíz de eso había pensado que ella le podía guiar a otros lugares, pero no le importaba quedarse allí, le gustaba el mar, la playa y aquellas vistas. Miró a Alex, a su cara sus ragos que también parecían cansado y su cuerpo delgado. Sabía que la gente de allí llegaba hasta pasar hambre, cosa que ni si quería se lo imaginaba, pero era así. Mik se podía quejar internamente de su vida, pero pensaba que ellos también tenían una vida dura, mucha más dura que él y le gustaría que fuera muy diferente. Se preguntó a si mismo por la morena, la conocía pero no demasiado, no sabía porque estaba allí, desde cuando, o simplemente porque parecía tan cansada y no estaba durmiendo, pero al mismo tiempo no se atrevía a decir nada nunca; una cosa que aprendió hace tiempo era que muchos de la resistencia habían abandonado su pasado, que no querían saber nada de él y no hablaban de ello, a tal extremo de que no les gustaba que les preguntaran por ello, por lo que Mikh se callaba y solo escuchaba lo que le quisieran contar, aun que por dentro se muriera por saber más de todos ellos.

Un tanto de broma, Mikh inspiró con fuerza, de forma exagerada, llenando sus pulmones todo lo que podía mientras su pecho se alzaba y abría los brazos. Se quedó unos segundos así ahsta que soltó todo el aire con una pequeña sonrisa mientras negaba con la cabeza. - Si, y sienta muy bien. Creo que tengo que venir más aquí a respirar.- Pasó su mano entre los mechones de su pelo, como solía hacer, descolorándolos ligeramente más de lo que estaban ya.

No estaba muy oscuro, la luna iluminaba todo perfectamente, pero Mikh no se había llegado a dar cuenta de que Alex tenía el pelo mojado. No sabía si se había bañado en el mar o en su casa, estaba claro que del mar no la había visto salir, pero ahora que se fijaba más podía ver como su camiseta estaba parte de ella mojara, sobretodo por donde su pelo se apoyaba. Instantáneamente el moreno se quitó el jersey que tenía puesto quedándose en una camiseta de mangas cortas; no era muy gordo pero tapaba y abrigaba. - Toma.- Dijo terminado de acercarse a la morena y tendiéndoselo. - Yo estoy bien así. - No iba ha acertar un no como respuesta. - Al menos así sabes como se sienta llevar esta ropa.- Dijo como una pequeña broma por lo que habían dicho antes con una sonrisa, empezando a olvidarse de todo lo que le preocupaba para empezar a disfrutar de la noche, de las pocas horas que le quedaban antes de irse.

- Si estas cansada puedes irte no tienes porque quedarte conmigo, estaré bien…- Recordó de repente que ella estaba en su territorio, podía irse a dormir cuando quisiera y no lo hacía por él, y no quería que al amanecer estuviera cansada por su culpa.


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Re: Un momento (Alex)

Mensaje por Alexandra M. Lawrence el Dom Oct 21, 2012 8:22 am

Si me ponía a pensar en la relación que había tenido hasta ahora con Mikhail, más bien escasa, me resultaba inexplicable aquella alegría que sentía de verle, de tenerle frente a mí. No es que me llevara mal con él ni nada por el estilo, sino que no le conocía demasiado, simplemente de habernos encontrado en algunas ocasiones, y apenas sabía nada de él. Sin embargo, a pesar de eso, sentía una comodidad con él que no recordaba sentir con nadie más. Con él me sentía bien, me sentía...segura. Era algo curioso teniendo en cuenta que él trabajaba en el consejo, y aunque según tenía entendido, estaba del lado de la resistencia, eso no podía asegurármelo nadie y tal vez él solo estuviera fingiendo para conseguir información, pero algo me decía que no era así. En ese momento, escuché sus palabras que parecieron salir sin pensar, e incluso daba la sensación de que estaban fuera de lugar, pero una sonrisa dulce e inesperada se dibujó en mi rostro ante aquella promesa. ¿Qué significaba aquello? Lo único que era capaz de deducir en ese instante era que Mikhail volvería, y no solo eso, sino que volvería para buscarme. -Yo...no sé si algo bonito encajaría aquí, conmigo. -dije haciendo una pequeña mueca. -Aunque...me encantaría. -dije suavemente volviendo a mostrar aquella sonrisa estúpida que aparecía en mi rostro sin permiso, antes de que me diera tiempo a detenerla. ¿Porqué demonios actuaba así? Esa no era yo, y en cierto modo me daba la sensación de que me estaba mostrando débil, y eso no era conveniente. Sacudí esos pensamientos de mi cabeza y me centré de nuevo en él y en nuestra conversación.

No pude evitar reír suavemente ante aquella cómica reverencia que hizo al nombrarme su anfitriona, y tras escuchar su pregunta me quedé un poco pensativa mirando a nuestro alrededor. -Mmm... podría enseñarte más cosas si quieres, aunque creo que es mejor que nos quedemos aquí. Esta zona de la playa está bastante escondida y no suele venir nadie, y menos a estas horas de la noche, pero si salimos de aquí podríamos cruzarnos con alguien y eso sería peligroso para ti. -dije torciendo un poco el gesto. Al fin y al cabo él era un habitante de Portland, y a pesar de colaborar con la resistencia, había muchos que no confiaban en él, por lo que un encuentro indeseado podría resultar muy arriesgado. -De todos modos, me temo que no hay muchos lugares bonitos por aquí, salvo el río y tal vez el bosque. -dije encogiéndome de hombros ligeramente. El territorio de Tierra Salvaje había quedado destrozado por los efectos de la guerra y los habitantes eran pobres en su inmensa mayoría, por lo que no había demasiadas cosas dignas de admiración. No es que no quisiera mostrarle nada, todo lo contrario, estaría encantada de hacerlo si él lo pedía, pero tenía miedo por él. Yo sabía defenderme sola y estaba acostumbrada a la gente de este lado de la alambrada, pero él no, y no estaba segura de ser capaz de defenderle en caso de peligro, lo cual me hacía sentir un horrible dolor de estómago ante la sola idea de que llegara a ocurrirle algo malo.

Entonces, su actitud algo bromista me distrajo de nuevo de mis preocupaciones y sonreí ampliamente observándole. -Por supuesto, ¿porqué crees que aquí somos todos tan guapos? Nos sienta bien este aire. -bromeé con diversión riendo por mi propio comentario. Los habitantes de Tierra Salvaje estábamos todo menos guapos, ya que la falta de comida y las dificultades con las que solíamos lidiar nos dejaban un aspecto bastante demacrado, pero prefería eso a vivir encadenada. -Bueno, si vienes espero encontrarme contigo, no encontrarás anfitriones tan buenos como yo. -dije sonriendo continuando con las bromas para restarle seriedad a todo aquello.

La noche iba avanzando mientras hablábamos, y aunque no podía saber con exactitud la hora que era, si me atrevería a asegurar que estaban bien avanzada, por lo que el frío nocturno cada vez se hacía presente con más fuerza. En ese momento, vi como se quitaba su jersey quedándose solo con una camiseta de manga corta y me ofrecía su prenda con la intención de que me la pusiera, por lo que me arrepentí de inmediato de haber mencionado el frío. -Oh no, no. No puedo, te vas a quedar helado, póntelo. -dije haciendo una pequeña mueca, no quería que el pasara frío por mi culpa, al fin y al cabo aquella estúpida idea de bañarme de noche había sido cosa mía. -No, por favor, vuelve a ponértelo, yo estoy acostumbrada, no quiero que te resfries. -dije torciendo un poco el gesto, me sentiría muy culpable si enfermaba por prestarme su ropa. -Además, si me lo pongo lo mancharé. -dije en un estúpido intento de aportar algún otro argumento para convencerle.

Escuché lo que dijo con cierta sorpresa, ni si quiera había pensado en esa posibilidad, no quería irme. -No, en absoluto, no estoy cansada. -dije sonriendo y entonces pensé que tal vez él prefería estar solo y aquella era una forma sutil de decirlo. -Aunque...si quieres estar solo, puedo irme...-dije suavemente aunque en el fondo quería quedarme con él, hacía tiempo que no estaba tan a gusto con alguien y no quería dejarlo tan pronto, pero lo haría si él lo deseaba.




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Re: Un momento (Alex)

Mensaje por Mikhail A.Zaítsiev el Vie Oct 26, 2012 7:20 pm

¿Qué podía decirla? ¿Qué algo bonito solo podía encajar con ella? Se sentía extraño teniendo ese tipo de pensamientos aun que también le era extraño tener ese tipo de conversaciones, por lo que parecía que esa sensación se imponía sobre todas las demás, como si fuera algo normal. Casi todo el mundo que conocía solo entendía por “bonito” lo que se decía que era bonito; el moreno no recordaba haber escuchado a nadie curado decir que la lluvia era hermosa o que una mujer determinada lo era, lo que hacia plantearse si realmente era por la operación o porque tenían miedo a sonar demasiado diferentes a lo que debía ser hermoso para el gobierno. El moreno alza las manos, expulsando de su mente todos los pensamientos sobre el miedo y las sensaciones extrañas, como si estuviera mostrándole todo lo que le rodea. - ¿Qué no encaja aquí? - Dice negando con la cabeza. - Nada de allí esto puede igualar a esto. Ninguna de allí dentro te puede igualar. - No lo pensó antes de hablar, algo que hacía mucho con ella y no estaba seguro si eso estaba bien o mal; no quería acostumbrarse a decir lo primero que se venia a la mente, tendría muchos problemas cuando volviera a la ciudad, pero también allí se sentía vulnerable, con miedo de que descubrieran algo que él no quería enseñar a los demás, a Alex, de si mismo. Definitivamente tenía que volver a controlarse, a ser el mismo chico serio que antes, pero desde que iba a Tierra salvaje y veía a Alex… le era más complicado, aun que ser a si le hacía sentirse alguien más normal.

Un lado de los labios del moreno se alzaron en una media sonrisa, escuchando a Alexandra para saber que quería hacer o que podía mostrarle, aun que enseguida esa diminuta sonrisa desapareció. Ella tenía razón, lo mejor era estar solos y él realmente lo prefería. Entendía todos los demás, la desconfianza, el miedo, él vivía allí con el enemigo, trabajaba con ellos y como le descubrieran y le volvieran a operar y funcionara… podría contar muchas cosas de ellos y posiblemente si eso pasara estuvieran muertos. Tomando aire con fuerza pasó su mano entre los mechones de su pelo, descolocándolo ligeramente como lo solía llevar, intentando relajarse y no parecer tan dolido; no por ella si no por saber que ni en un sito ni otro eran su hogar, él no tenía hogar. - Si, será mejor quedarnos aquí. Otro día me enseñas lo demás. - Parecía que cada comentario que hacia implicaba o prometía tener que volver a Tierra salvaje y ver a Alex, lo que no le importaba en absoluto, si no que así se obligaba a si mismo a volver a arriesgarse y a salir, despejándose algo y disfrutando de un momento para él. - ¿Nos sentamos? - Dudando unos momentos, se acercó con cuidado a Alex y la tomó de la mano para acercarse un poco a la orilla, pero enseguida la soltó, extrañado por el tacto. Su mano pequeña con la suya había sido muy extraño, dulce y delicado, aun que sus manos pudieran estar un poco más curtidas por vivir allí. Con un suspiro se volvió a sentar en la arena, donde había estado antes de que hubiera escuchado a Alex, esperando a que ella se sentara con él.

Era un continuo cambio de actitudes, un comentario y estaban de bromas, otro y estaban serio, otro y estaban melancólicos; a Mikhail por una parte eso le gustaba, saber que con ella podía tener todas aquellas sensaciones y emociones sin que fuera un problema, aun que no quería arruinar los momentos buenos o graciosos. El moreno soltó una pequeña risa sin miedo a que fuera demasiado alto, las olas rompiendo contra la arena se llevaban todos los sonidos de modo que nadie supiera que estaban allí. - Te tomo la palabra. Te buscaré para que me enseñes esto…- No borraba de sus labios la sonrisa, mirando los ojos azules de Alex, tan grandes e intensos, en contraste con su piel morena que tanto les hacia resaltar y perderte en ellos.

Mikhail suponía que en el bosque y en la ciudad no haría tanto frío, allí con la el viento del mar rozando su piel y sin poder esconderte, pero en verdad se quería quedar allí por lo que tenía dos opciones o que Alex tomara su jersey o se iban a otro lugar, pero ella no tendría frío; no sabiendo que se podía constipar y allí cualquier enfermedad podría ser mortal. Con el brazo extendido y el jersey en la mano, solo alzó la ceja al escuchar a Alex negándose a aceptar la prenda, diciendo que tendría frio y demás cosas, pero estaba claro que no iba a aceptar una negativa por su parte. - Alex. Póntelo. - Dijo con un poco de voz autoritaria intentando convencerla, pero no estaba muy seguro de que eso funcionara. - Si me constipo con dos pastillas se me pasa, pero aquí no a si que póntelo. No voy a dejar que enfermes tu.- Movió de nuevo el jersey en su dirección para que lo tomara.

Observó con cuidado a Alex, intentando descubrir si mentía o no, aun que habían pasado poco tiempo juntos creía poder descubrir si ella mentía o no, pero esta vez dudo. Creía que decía la verdad, que no estaba casada, pero no estaba seguro. - No. Si no te quieres ir no te vayas. Me gusta hablar contigo. No tengo que mentir y no me tienes miedo… o eso parece.-


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Re: Un momento (Alex)

Mensaje por Alexandra M. Lawrence el Sáb Oct 27, 2012 12:11 pm

Miré a nuestro alrededor cuando hizo un gesto con sus manos señalándolo. Tal vez tenía razón en eso, en la ciudad vivían mucho mejor que nosotros, no solo porque pudieran comer a diario incluso varias veces, sino porque además contaban con lujos que en Tierra Salvaje no nos atrevíamos ni a soñar, pero la naturaleza con la que aquí contábamos era algo que muchos de ellos no conocían y que podía llegar a ser un motivo de envidia para alguien que apreciara la belleza, pero no para la población de curados. -De todos modos, no creo que en Portland echen de menos la naturaleza. -comenté encogiéndome de hombros, pero inmediatamente que quedé paralizada por su siguiente comentario. En esa ocasión no había halagado la belleza natural de nuestro territorio, sino a mí misma. No estaba en absoluto acostumbrada a escuchar cosas bonitas de nadie, no recordaba oir algo parecido desde que perdí a mi familia y jamás lo había escuchado de un hombre, lo cual me hizo sentir repentinamente tímida. -Esto... -sonreí algo nerviosa. ¿Qué diablos me pasaba? Yo era una mujer fuerte e independiente, no me importaba en absoluto lo que los demás pensaran de mí, pero escuchar esas palabras de la boca de Mikhail había hecho que algo en mi interior se encogiera de alegría. Me mordí el labio inferior y traté de serenarme, no debía mostrarme débil ante nadie, y si seguía así lo conseguiría. -Seguro que no, las mujeres allí serán mucho más finas y educadas, nada que ver conmigo. -dije riendo un poco sin ganas con la intención de quitarle importancia a su comentario que para mí había significado mucho más de lo que probablemente él quería expresar.

Regresamos al tema de enseñarle el territorio y en mi interior me sentí aliviada, me sentía más segura hablando de cosas que no tuvieran que ver directamente conmigo. Asentí agradecida cuando él aceptó que sería más seguro permanecer en aquel sitio y una nueva sonrisa se formó en mi rostro cuando concluyó que en otra ocasión le mostraría otros lugares. Nuevamente hacía mención a nuestro próximo encuentro, lo que me hacía pensar que posiblemente él lo estuviera esperando, y yo no podía negarme a mí misma, que esa idea me encantaba. -Claro, cuando quieras. -aseguré asintiendo con una leve sonrisa. Entonces escuché su pregunta y asentí de nuevo pero cuando estaba a punto de moverme para hacerlo, él se acercó más a mí haciendo que me detuviera y un ligero escalofrío recorrió mi cuerpo al sentir el contacto de su mano con la mía. Era una sensación maravillosa que jamás había sentido y sin apenas darme cuenta de ello estreché su mano suavemente, pero esta se separó rápidamente y no fui capaz de contener la mueca que cruzó mi rostro. Seguramente mi contacto le había resultado desagradable, ya que mis manos, acostumbradas al trabajo duro, no eran en absoluto como las de las señoritas de Portland con las que él estaba acostumbrado a relacionarse. Guardé la decepción en lo más profundo de mí para que no afectara en mi comportamiento y me senté junto a él manteniendo un poco las distancias para no molestarle, ya había quedado claro que mi contacto no era precisamente agradable.

-Perfecto, cuando te apetezca ya sabes donde encontrarme, no suelo salir mucho de aquí, a no ser que necesite algo del otro lado. -comenté simplemente cuando dijo que me buscaría para que fuera su guía por territorio salvaje. Una vez más había hecho referencia a nuestro futuro encuentro, pero en esta ocasión no me había sonado tan especial, ya que tras el breve contacto que habíamos tenido, había empezado a pensar que solo era para él una forma más de conocer a mi gente, y no podía culparle por ello. En teoría aquello no debería extrañarme ni mucho menos preocuparme, y aunque yo misma me repetía que me era totalmente indiferente, una suave y molesta voz en mi interior se esforzaba por hacerme ver que no era así, por mucho que yo tratara de engañarme.

Pareció que mis argumentos para no aceptar su jersey no eran suficientes para él y por el tono autoritario que utilizó, no tenía pensado aceptar una negativa por mi parte, por lo que esbocé una pequeña sonrisa de resignación y cogí la prenda que su mano extendía hacia mí. -De acuerdo, pero que sepas que lo acepto para que no te pongas cabezota. -dije tratando de infundirle algo de diversión a mi tono. Palpé con cuidado la suave tela ahora entre mis manos mientras escuchaba sus palabras de preocupación por mí, que ahora, lejos de resultarme algo bonito, me parecían un mero acto de conveniencia, ya que si me ocurría algo, perdería a uno de los pocos contactos de Tierra Salvaje que realmente confiaban en él. Metí los brazos en el jersey y después la cabeza colocándolo alrededor de mi cuerpo algo tembloroso por el aire frío sobre mi camiseta mojada y rápidamente me sentí mejor bajo el abrigo de esa nueva prenda. -Gracias... -dije suavemente mirándole con una sonrisa agradecida, ya que independientemente de cuales fueran sus motivos, era todo un detalle por su parte.

Sonreí nuevamente con sinceridad ante sus palabras, al parecer no era la única que disfrutaba con nuestra conversación, aunque nuestras motivaciones fueran distintas. -Estupendo, me quedaré entonces...-dije sonriendo y me quedé algo sorprendida por sus siguientes palabras. -Por supuesto que no tienes que mentir, no tengo relación suficientemente estrecha con nadie como para contarle lo que puedas decirme, y ¿miedo? No entiendo por qué debería tenerlo, de hecho, creo que sería mucho más lógico que tú lo tuvieras, al fin y al cabo, yo soy la salvaje aquí... -dije con una pequeña sonrisa que ocultaba la tristeza que sentía ante la idea de que él pensara en mí como un animal. Suspiré suavemente y posé mi vista en el mar, con las olas revueltas por el influjo de la Luna rompiendo contra la orilla frente a nosotros, realmente era algo digno de admiración, algo hermoso.




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Re: Un momento (Alex)

Mensaje por Mikhail A.Zaítsiev el Dom Nov 04, 2012 9:44 am

- Muchos ni si quiera saben que es. - No había podido evitar que su voz sonara ruda, enfada e incluso exasperada. Ese tipo de cambios tan repentinos era muy normales en Mikhail, pero nunca los llegaba a expresar al otro lado de la verja. Pero es que casi todo lo que pasaba al otro lado de la verja le enfadaba. Si, siempre había vivido en Portland, nunca había estado más de diez horas en la naturaleza por lo que, por muy bella que la viera no sabía lo ruda y difícil que podía llegar a ser la vida allí, pero le daba igual, aquello le parecía el paraíso. Era sorprendente ver como todas las personas que vivian en la cuidad, curadas y sin curar, les gustaba exactamente lo mismo; en si todos sabían que eso no era así, algunos adorarían la naturaleza, los animales, los colores fuertes o mil cosas más que, para el gobierno eran síntomas de rebeldía o pensamientos diferentes a los que ellos encontraban adecuados, por lo que casi todo el mundo mentía, mentía una y otra vez hasta que se creía sus propias mentiras y olvidaba su verdadera forma de ser. Eso lo sabía muy bien porque Mikhail casi se convirtió en uno de ellos. Siempre había sido un tanto soñador, le gustaban muchas cosas que no eran muy típicas entre los demás chicos, y cuando tubo edad para comprender la realidad y el estatus de su padre simplemente se callaba y solo decía lo que él quería. Con la única que hablaba algo fue con su hermana, pequeños comentarios que los dos hacían con miedo por si iban a decírselo a su padre, pero nunca fue así. Por un lado se arrepiente de no hablar hablado más con ella antes de que se fuera, estaba claro que ninguno iba a decir nada, pero el miedo siempre había estado presente en sus vidas. Y así fue como Mikh y sus mentiras llegaros hasta la sala de evaluación. Al no poder comentarlo con nadie siempre se encontró cohibido, repitiendo lo mismo tantas veces que llegó a caerse que era así, pero cuando se dio cuenta de que la operación falló supo que ese chico que había creado su miedo no era él.

El moreno no sabía de que estaba más sorprendido, de que salieran esa palabras de su boca, que las hubiera dicho o de que dejara a Alexandra sin palabras. Su mirada iba continuamente de los cojos azules de Alexandra a sus labios, exactamente el inferior el cual estaba mordiendo de forma tan tentadora a la vez que la hacia verse mucho más débil, vulnerable. - También son inexpresivas, serias y sin sentimientos. - Era así. El moreno había estado comprometido con una chica, pero había muerto. No deseaba el mal a nadie, pero él estaba tranquilo, podía ser él mismo más o menos y si le llegan a casar también tendría que haber mentido con ella, con su esposa. Por ahora estaba pendiente de que le concertaran otro matrimonio, pero como trabaja en el consejo lo están retrasando hasta que él quisiera o lo manden y esperaba que nunca llegara ese día.


De forma distraída, colocó sus brazos sobre sus rodillas, mirando al horizonte, antes de girar su cara para mirar a Alexandra. Frunciendo ligeramente el ceño, la morena se coló a su lado pero apartada, sin saber muy bien porqué; quizás no le hubiera gustado que la tomara de la mano y estaba dejando claro que no le gustaba que la tocaran, quizás estuviera enamorada de alguien y quería indicar de ese modo que no quería nada con él. No estaba muy seguro de que pasaba, pero simplemente relajó el ceño y no dijo nada, esperando que la morena no se hubiera enfadado con él por lo de antes. - ¿Cruzas mucho?- Preguntó sorprendido a la misma vez que un poco preocupado. - Es peligroso, si te descubren estás muerta. Lo mejor es esperar a que os manden provisiones la gente de dentro.- Puede ser que sus primera palabras hubieran sido un poco duras, pero era así exactamente como querían que sonaran. Se imaginaba a Alex cruzando la frontera para ir a comprar cosas, con el peligro que ello involucraba. Que insensatez.

No tenía frío, era cierto que el viento que corría por su alrededor era fresco, un poco frío pero también era cierto que no era alguien muy friolero y su cuerpo siempre desprendía mucho calor. En seguida pareció en sus labios una sonrisa hacia Alex cuando finalmente aceptó su jersey, acercándose ligeramente a ella cuando se lo entregó y no se molestó en alejarse de nuevo, ni si quiera recordaba que le podía molestar ese gesto del moreno. - ¿Mejor?- Preguntó un tanto preocupado, por si en verdad esa prenda no iba a ser suficiente para ella.

Mikhail frunció el ceño por la palabras de Alexandra, aun que enseguida no pudo evitar soltar unas pocas carcajadas. Le había malinterpretado, lo que había dicho no era por lo ella creía y en verdad le hacía gracia por un parte, por otra parte no tanta. No le gustaba que prensara que no confiaba en ella, que no quería contarle las cosas por si hablaba con otras personas o cosas así. - No me refería a eso… No tengo que mentir contigo como hago con todos los que están al otro lado. Puedo… reír, llorar, sonreír… Aquí no tengo secretos. Sobre el miedo… vamos, muchos de aquí temen que un día venga con un ejercito tras de mi y os capture a todos. No confían en mi y lo entiendo. No les culpo.-


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