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Huyendo >Amy Loster

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Huyendo >Amy Loster

Mensaje por Gregor M. Hermann el Dom Oct 07, 2012 8:39 pm

¡Mierda, mierda! ¿Desde cuándo los curados entraban tanto a la tierra salvaje? No recordaba haberlos visto pasar más allá del alambrado cargado pero ahí tenía a dos curados detrás de mi dispuestos a matarme si no podían capturarme. Corrí lo más rápido que pude por el bosque, esa era mi única ventaja: yo estaba en mi zona, y conocía bien los mejores escondites. Aún así no podía confiarme, los curados estaban armados -eran militares- y ellos cumplirían con su trabajo, además poco les importaba la vida de otro rebelde más.

Oí gritos a mis espaldas de los militares pero no pude saber con claridad qué decían, seguramente nada lindo. Me estaba cansando, pero seguía forzando a mis piernas a correr, la adrenalina me estaba divirtiendo. Lo sé, era tonto porque mi vida corría peligros pero qué importaba. Tomé rumbo hacia la zona de árboles caídos, no pensaba llevar a esos curados a donde estaban los demás inválidos, solo sería para poner en riesgo a los míos y eso era lo último que quería. Tras huir me tiré detrás de un árbol para impedir que alguno me viera. Respiré cansado y noté a alguien cerca a mi derecha. No pude reconocer quién era pero parecía ser de los míos... otro salvaje ya que también estaba oculto detrás de un árbol.

Los curados estaban cerca, tenía que buscar la forma de alejarme sin que me vieran para volver a correr, pero... ¿cómo? Mi cabeza no me hacía pensar en nada útil. Ni modo, tendría que improvisar algo.


Última edición por Gregor M. Hermann el Lun Oct 08, 2012 10:44 pm, editado 2 veces


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Re: Huyendo >Amy Loster

Mensaje por Amy D. Loster el Dom Oct 07, 2012 9:12 pm

Su corazón latía rápidamente y el sudor resbalaba con fuerza por su frente, hace mucho tiempo que Amy no corría de esa manera, hace tiempo que no se enfrentaba a los curados y hace mucho más que no temía por su vida. Ahora le parecía estúpido haber paseado tan cerca de la reja electrificada, simplemente estaba buscando tentar a la suerte y lo había conseguido, ahora más de siete uniformados armados corrían tras ella y presentía que no dudarían en dispararle. Lo que había partido como uno más de sus juegos, donde buscaba conseguir algunas mercancías o simplemente informarse de las cosas que sucedían al otro lado se había transformado en el juego más peligroso de su vida.

Hace solo dos meses se había alejado de su grupo de carroñeros, habían discutido con respecto a la comida y uno de ellos había resultado muerto. Cuando eso pasaba lo mejor era separarse, los carroñeros no tenían sentimientos de compañerismo ni preocupación hacia los demás por lo que cuando se trataba de sobrevivir no se detenían ante nada. Si bien ahora se sentía mucho más libre y tranquila, estaba desinformada, al alejarse de su grupo había perdido todo el contacto con Zombielandia y por ende, debía buscar como informase por otros medios.

Se dejó caer tras unos árboles mientras intentaba recuperar el aliento, podía sentir aún los pasos tras ella pero sus piernas se negaban a responderle, sabía que un escondite estaba cerca pero no se atrevía a correr. Cuando creía que esos árboles serían lo último que sus ojos contemplarían un muchacho apareció cerca de ella, a su derecha, claramente parecía estar huyendo y su semblante parecía desorientado. Verlo así le dio fuerzas y haciéndole un gesto con la cabeza le indicó una pequeña cueva que estaba a solo 50 metros, ese era el lugar hasta el que pretendía llegar pero temía que mientras corriera los curados pudieran herirla por la espalda. Aquella cueva parecía estar muy bien escondida y estaba segura que si conseguían llegar, los curados no podrían darle alcance.


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Re: Huyendo >Amy Loster

Mensaje por Gregor M. Hermann el Lun Oct 08, 2012 10:58 pm

Era una mujer, una mujer salvaje que también estaba huyendo de los militares curados. La observé unos momentos, sin oír claro si los idiotas estaban cerca o no. Noté la seña que me hizo y observé que cerca había una cueva algo oculta la cual no había logrado divisar antes. La chica me había salvado al señalarme ese escondite y además los curados no podría notarlo. Solo esperaba que ella fuera lo suficientemente rápida como para llegar pronto a la cueva sin que la vieran, aunque lo seguro era que sí, si ya había huido de los curados como yo no tendría problemas.

Asomé mi cabeza para asegurarme de que los curados estaban a una distancia prudencial y tras esto me acerqué a la chica, tomé su mano rápidamente y corriendo lo más rápido que podía fui hacia la cueva que era algo subterránea y estaba oculta por los árboles caídos. Al llegar a dentro tropecé con algunas ramas y caí al suelo rocoso, golpeando mi brazo. Mierda que me había dolido la caída pero guardé silencio, deseando que los curados no nos hallan visto o escuchado.

Desvié mi mirada hacia la joven de ojos azules y le sonreí un poco, respirando completamente exhausto. - Buena idea la tuya, eh.- aún en momentos como ese no dejaba de sonreír, qué más daba, no habían más opciones que esa. La cueva era húmeda y estaba oscura, pero aún veía algo por la luz que ingresaba por la boca de la misma.


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Re: Huyendo >Amy Loster

Mensaje por Amy D. Loster el Miér Oct 10, 2012 12:31 am

El chico rápidamente se percató del lugar que Amy le señalaba y con rapidez -tomándola de la mano- la guió hacia su salvación. La muchacha no pudo evitar sorprenderse ante el gesto, llevaba tanto tiempo rodeada de carroñeros que buscaban sangre y ocupaban a los demás como herramientas que los más mínimos gestos de amabilidad se convertían en algo digno de alabar y analizar. Quizás cuando aún estaba en Portland y recién comenzaban a agitarse en su interior los deseos de oponerse al régimen impuesto había descubierto lo que eres preocuparse realmente por los demás, había aprendido a amar a su hermana un amor puro y fraternal que no tenía comparación pero que sin embargo parecía no ser correspondido.

Soltando la mano del rubio apenas cruzaron el umbral de la cueva se agazapó contra una muralla en silencio esperando que los curados pasaran de largo, luego de unos intensos minutos de agonía donde el ruido hecho por el muchacho al tropezar era lo único que reverberaba en sus tímpanos se atrevió a soltar el aire que tenía contenido en sus pulmones. Dejando a un lado la mochila que segundos atrás estaba en su espalda y contenía casi todas mis escasas pertenencias se acercó al muchacho, mientras aprovechando la escasa luz que llegaba desde la entrada del túnel vislumbró una sonrisa que le pareció muy extraña dada la circunstancia. -¿Por qué sonríes?- soltó de manera involuntaria mientras lo ayudaba a levantarse, comprobando que no se hubiera hecho algún daño serio. Acababan de esconderse de un grupo de curados y aquel chico sonreía, aquello no podía parecerle más extraño.

-Por cierto gracias, estaba demasiado aturdida como para haber llegado sola aquí. ¿Necesitas ayuda con algo o como puedo agradecértelo?- preguntó mientras recorría la cueva con la vista, estaba mucho más mohosa y maltrecha que como la recordaba, ese había sido el primer lugar donde se había escondido luego de huir y quizás le tenía algún cariño especial. Regresó su atención mientras intentaba soltar una sonrisa que pareciera amable, a la espera de una respuesta. En tierra salvaje nunca era bueno deber favores y a ella tampoco le gustaba por lo que buscaría saldar con prontitud la deuda que acababa de adquirir con aquel desconocido.


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Re: Huyendo >Amy Loster

Mensaje por Gregor M. Hermann el Jue Oct 11, 2012 1:05 pm

Tendí mi mano y me puse de pie con su ayuda, mientras escuchaba su pregunta. Sonreí aún más porque jamás nadie me había preguntado eso, todos mis conocidos estaban acostumbrados a que en momentos como ese sonriera más de lo normal. Tampoco era que tenía cara de loco, sino solamente diversión. Si fuera Ethan con quien estaba seguramente estaríamos a las carcajadas en esa cueva, burlándonos de los imbéciles curados. Además lo más curioso de la chica era el tono que había utilizado, como si sonreír fuera de lo más extraño para ella.- ¿Prefieres que me largue a llorar?- le respondí a su pregunta y tomé mi brazo ya que me ardía un poco. Estaba rojo y tenía un corte pero nada que no se pudiera curar con facilidad y en poco tiempo. Analicé un poco a la joven con la mirada pero me bastaba con mirarla poco para saber que no era inválida. No me conocía a todos los inválidos pero sí a la gran mayoría y a ella no la había visto antes, pero sí era salvaje. ¿Carroñera? Mmm, esperaba que no, yo no me llevaba bien con ellos pero si lo era daba igual, no solía tener problemas con chicas.

- De nada.- respondí simplemente y negué con la cabeza con sus preguntas. No necesitaba ayuda y tampoco iba a cobrarle nada. - Olvídalo. Fui yo quien pagó mi deuda. ¿Recuerdas que tú me señalaste la cueva?- le hablé con tranquilidad, relajado aunque esa cueva no era muy agradable, había estado en cuevas mejores. - Estamos a mano.- en tierra salvaje las cosas eran así, me hacías un favor y yo te lo devolvía, para evitar problemas después. Ahora que lo recordaba, muchos -muchos en verdad- me debían favores. Ya les cobraría llegado el momento.

La chica tenía una mochila y yo, por supuesto, tenía la mía. Busqué dentro de ella -lo que más tenía eran accesorios de curación- y saqué un poco de vendaje para cubrir mi pequeña herida y evitar alguna infección. - ¿Eres carroñera?- pregunté de modo distraído mientras me colocaba un poco de vendas. Agarré un extremo del vendaje con mi boca y levanté la cabeza para observarla. - Porque he notado que llevas tiempo en zona salvaje. Nadie débil huye de los curados y sobrevive.- elevé una ceja con mis ojos en ella y luego volví mi atención a las vendas.


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Re: Huyendo >Amy Loster

Mensaje por Amy D. Loster el Dom Oct 14, 2012 2:20 am

-No me refería a eso, es solo que… había perdido la costumbre de ver a la gente sonreí o al menos, esbozar una sonrisa verdadera- comentó ante la respuesta del muchacho, decir que no estaba acostumbrada a ver sonrisas podría considerarse falso ya que los carroñeros solían sonreír pero de una manera muy distinta a como lo hacía el muchacho, siempre era debido a torturas, matanzas o abusos en contra de indefensos. Eran sonrisas sádicas, sedientas de sangre que se esbozan para demostrar la satisfacción de una nueva presa o triunfo, nunca con afán alegre o por haber escapado de los inválidos. Llevaba tanto tiempo entre un pequeño grupo de sádicos y ahora menos de un mes en soledad que la compañía de alguien con esa sonrisa la hacía cuestionarse si su decisión de haber abandonado a los inválidos era la correcta.

La muchacha no replicó ante el argumento del chico, de cierta manera tenía razón era ella quien le había indicado el lugar donde ambos se encontraban escondidos, ese había sido su aporte dentro del escape y el de él guiarla. Le parecía de mayor peso lo que el chico había hecho pero no le discutió, presentía que no lo iba a hacer cambiar de opinión y si él estaba conforme, ella también podría estarlo.

-Dámelas- dijo mientras con ligereza tomaba los extremos de la venda que el chico estaba poniendo sobre el corte que se provocó al caer. Afortunadamente no era profundo por lo que riesgo de que perdiera demasiada sangre era casi nulo. – Sí, soy carroñera pero antes de serlo fui invalida.- soltó mientras dando un par de vueltas más amarraba en una rosa los extremos de la venda. –Asumo que tú debes ser inválido ¿verdad? Luces como ellos, de gestos suaves y risa ligera.- sus ojos vagaron por las facciones del chico, todo en él indicaba algo similar a la pureza o al menos no sabía cómo llamarlo, pero era lo que diferenciaba a los carroñeros de los inválidos, quizás el alma de estos últimos era más limpia y por ello lucían de aquella manera.

Desvió los ojos esperando que su análisis no hubiera sido demasiado descarado y se detuvo en la visión de la mochila entreabierta del muchacho –Tienes un verdadero arsenal de medicinas-realmente no era tanto así como un arsenal pero si, era más de lo que ella tenía. –Debes tener buenos contactos dentro de esas rejas o quizás bajo tu sonrisa escondes un experto ladrón.- dijo con una leve sonrisa de medio lado. Lamentablemente ella carecía de contactos desde que se había separado de su grupo y ahora solo contaba con lo que había alcanzado a empacar antes de alejarse de ellos. Sabía que pronto debería ir a la ciudad en busca de más y aquello no era algo que la entusiasmara.

Sacando una botella de agua desde su mochila se mojó la cara, la adrenalina había hecho que su frente se perlara de gotas de sudor y lamentablemente el ambiente mohoso de la cuerva no hacía nada para ayudar. Extiendo la botella hacía el chico le ofreció lo que quedaba de su contenido, no era el agua más pura del lugar –de hecho la había recogido desde un riachuelo- pero servía de algo. -¿Cuánto tiempo llevas en tierra salvaje?- se atrevió a preguntar mientras lo observaba con ojos curiosos. –Como dije antes, hace un tiempo atrás viví con los inválidos y no recuerdo haberte visto- sabía que existían numerosos asentamientos de inválidos –en más de una ocasión, con su antiguo “equipo” los habían saqueado- pero en vista de que se había encontrado con el muchacho, suponía que su asentamiento no debía quedar muy lejos de la cueva, tal y como había sido el primer lugar en el que se refugio


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Re: Huyendo >Amy Loster

Mensaje por Gregor M. Hermann el Mar Oct 16, 2012 12:13 pm

Le entregué el extremo de la venda sin oponerme, mientras observaba cómo realizaba los vendajes. Muchos inválidos no sabían vendar bien pero la chica lo estaba haciendo perfecto, se notaba que había aprendido a hacerlo. Levanté la cabeza para observarla mientras hablaba y, sin bien llamó mi atención lo que dijo, no me causó sorpresa. -Aún tienes costumbres de tu pasado como inválida. Ofreces ayuda, y eso un carroñero por completo no lo hace. Aunque creo que lo sabes mejor que yo.- ladeé una sonrisa. La seguí escuchando y no pude evitar soltar una corta carcajada con lo que dijo. Gestos suaves y risa ligera, sí, a veces pasaba eso conmigo pero quien me conocía verdaderamente me calificaría de molesto, me la pasaba jugando la mayor parte del tiempo y haciendo bromas algunas de mal gusto. Elevé una ceja mientras me observaba. -A veces las apariencias engañan, ¿no crees?- respondí así de sencillo a sus comentarios y le agradecí con una seña el vendaje. Siempre me curaba solo, jamás me había hecho falta nadie para lograr superar esas cosas pero se agradecía la ayuda aunque no estuviera del todo acostumbrado. Algunas veces era un orgulloso.

-Sí, soy un inválido como bien te diste cuenta. Y esas cosas son necesarias, muchas enfermedades asechan en estas tierras. Me encargo de curar a algunos salvajes junto con mi padre, él es médico.- mis palabras explicaban muy bien qué hacía con esas medicinas en mi mochila, no eran como si yo las tuviera para drogarme solo. -Siempre es bueno tener contactos del otro lado del alambrado, ¿no? Pero también es bueno tener manos rápidas para tomar algunas cosas que no... nos pertenecen.- miré hacia la boca de la cueva y no vi nada extraño afuera, de igual modo era necesario guardar distancia de la salida para evitar cruzarnos con algún curado.

Tomé la botella que me ofrecía la chica y mojé un poco mi cabeza, todavía sentía el calor de la corrida que había tenido hace algunos momentos. Me preguntaba por qué mierda yo no traía agua conmigo. El agua era indispensable pero yo siempre lo olvidaba. Le devolví la botella vacía. -Acabé con toda el agua, lo siento.- le hablé bien terminó de hacer sus preguntas. Yo era salvaje desde que tenía memoria, también me resultaba extraño no haberla conocido antes, al parecer el mundo de los inválidos no era tan pequeño. -Soy inválido desde que era un mocoso. Aquí se aprenden muchas cosas, se conocen muchos lugares -salvo este- y a muchas personas nuevas pero de ti... no me acuerdo. No te he visto nunca.-me encogí de hombros y despeiné un poco mi cabello que estaba húmedo por el agua que acababa de echarme.

Me acerqué a ella y le extendí mi mano para saludarla. -Pero estamos a tiempo de conocernos. Soy Gregor. ¿Tú nombre?-pregunté con calma. Sería bueno tener contacto con alguna carroñera, eso significaba información. No sabía por qué yo necesitaría información de carroñeros pero de algo podría servir en un futuro.


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Re: Huyendo >Amy Loster

Mensaje por Amy D. Loster el Lun Oct 22, 2012 7:10 pm

Asintió mientras escuchaba sus palabras, sabía que no era del todo carroñera, jamás se habían sentido completamente a gusto con las costumbres que las personas pertenecientes a ese grupo solían realizar. Eran demasiado sangrientos, individualistas y sádicos; ella a veces también lo era pero movida por unos ideales muy diferentes a los de sus compañeros. A veces se arrepentía de haber dejado a los inválidos, después de todo se había sentido muy a gusto entre ellos, eran amigables y se podía vivir en una paz relativa; pero luego recordaba los motivos que la habían hecho huir de Portland y se daba cuenta que su lugar era con los carroñeros, si alguna vez quería lograr algo solo lo haría mediante la fuerza bruta, no con las manifestaciones que los inválidos solían realizar.

Tomó uno de sus mechones de cabello aún húmedo y lo comenzó a trenzar, por suerte no se escuchaban ruidos provenientes desde el exterior pero estaba segura que no podrían salir hasta que estuviera oscuro. Los curados eran muy perseverantes y estaba segura que no se darían por vencidos fácilmente, después de todo habían estado a solo unos segundos de atraparlos, por lo que volver con las manos vacías a Portland no debía ser una buena opción.

Terminando su trenza la sujetó con una pequeña liga mientras escuchaba la explicación que le daba el chico acerca de las medicinas, era curioso ya que si alguien le hubiera dicho que intentara adivinar a que se dedicaba el muchacho jamás se le habría ocurrido que se relacionaba con el cuidado humano. –Así que eres el enfermero del lugar- comentó con una pequeña sonrisa, por alguna razón al decir enfermero se lo imaginó vestido como enfermera, con aquellos trajes blancos sobre la rodilla y su respectivo gorrito. Una tonta carcajada escapó de su boca y sin poder detenerse, lentamente fue atacada por un ataque de risa, hace mucho tiempo que no se reía de esa forma y cuando logró controlarse se sintió mucho más ligera.

-Lo lamento- dijo cuando hubo controlado su risa –es que te imaginé vestido como enfermera y no fue una visión muy agradable.- tomando la botella de agua vacía que le tendía el chico, la guardó dentro de su mochila. –No te preocupes, agua es lo único que nunca me falta.- por suerte había aprendido a seguir a los animales, ellos siempre sabían donde había una fuente de agua pura y por ello, jamás había pasado sed.

-Entonces ¿prácticamente te criaste en tierra salvaje?- preguntó mientras sus cejas se curvaban en gesto de sorpresa, nunca se había cruzado con alguien que –de cierta manera- no estuviera infectado por las ideas de los curados –Debes tener una visión interesante de los zombies que habitan tras esa reja, dime ¿qué piensas del amor? o ¿qué crees que es?- después de todo ella tenía una idea muy vaga de lo que era el amor, durante toda su vida la habían convencido de que era algo malo y prohibido, por lo que incluso ahora no sabía muy bien que era. Esta era una buena oportunidad para saber cómo creía o sentía el amor una persona que había crecido lejos de los curados. De seguro ese muchacho podía tener una visión que le ayudara a entender tan desconocido sentimiento y quizás, permitirle comprender si es que alguna vez ella había amado.

Estrechando su mano respondió –Amy, es un placer Gregor.-


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Re: Huyendo >Amy Loster

Mensaje por Gregor M. Hermann el Vie Oct 26, 2012 6:46 pm

La miré unos momentos mientras ella armaba una trenza con su cabello. De seguro debía molestarle, tenerlo largo y suelto debía de resultar caluroso e incómodo. Era bueno poder llevar mi cabello corto como estaba, no tenía por qué hacer lo mismo que ella. Cosas de mujeres.

"El enfermero del lugar", pensé en aquellas palabras y antes de terminar de hacerlo la escuché reír y cada vez con más ganas. No pude evitar sonríe más sin entender qué tanto le había causado risa pero no la interrumpí, hasta quería reír a carcajadas como ella porque su risa en verdad era contagiosa además de agradable para los oídos. Eh, era la primera carroñera que veía reír de esa forma y me gustaba porque normalmente los carroñeros tenían rostro serio, frío y sufridos, incluso peor que los rostros de los curados. Elevé una ceja y entendí todo cuando lo explicó. Vaya que tenía imaginación la carroñera, imaginación extraña pero en fin. Reí un poco y también me dibujé esa imagen en mi cabeza, vestido como enfermera. Resulta completamente ridículo, tanto para mi que de solo imaginarlo le daba una patada en ingle a mi ego. - Definitivamente no es nada agradable. Y me gustan más los pantalones, eso de depilarme las piernas no es lo mio.- seguí con el chiste de la situación y sacudí un poco la cabeza.

- No me llamaría enfermero, pero soy algo así. No te imaginas la cantidad de salvajes que necesitan alguna atención, muchos llegan conmigo y mi padre agonizando. La mayoría de inválidos y carroñeros le resta importancia a la medicina sin darse cuenta de que es primordial.- le expliqué un poco lo que hacía. No era que con mi pare teníamos una casa que trabajaba como un "hospital" pero sí solíamos recibir noticias de salvajes enfermos e íbamos a verlos, o algunos venían a nosotros por ayuda. - Ya sabes, si algún día te lastimas no dudes en venir a ver a la enfermera Hermann.- volví al tema con gesto divertido y me senté en el suelo, en la zona menos rocosa que pude encontrar porque evidentemente íbamos a estar allí un rato por seguridad.

Amy se llamaba, nombre sencillo, de los que me gustaban porque luego no los olvidaba. Pasé la mano por mi cabeza otra vez para despeinarme y pensé en sus palabras, con algo de curiosidad. ¿A qué se debía su pregunta? No tenía idea pero me hizo reír un poco que se refiriera a los curados como zombies. La mayoría lo eran pero otro me resultaban intrigantes de alguna forma, algunos curados quedaban con una esencia extraña luego de su intervención, tanta que era incapaz de descifrarla. - No conozco más vida que esta. Nací en Portland, me crié como inválido y moriré siendo inválido. No soy como algunos que escapan a mayor edad y llegan a tierras salvajes con historias de vidas que la verdad dan pena.- solté sin detenerme a pensar si ese sería el caso de Amy, si era ella como esos salvajes sufridos que huían de Portland con las manos vacías para tratar de iniciar una nueva vida. Todo me indicaba que sí pero proseguí. - Con respecto al amor... No es una enfermedad claramente, si nacemos con él tenemos que morir así. La humanidad siempre mete mano donde no debe.- hablé de manera perezosa y algo lenta, como solía hacerlo la mayoría del tiempo. A veces era un vago hasta para hablar pero me agradaba esa charla que estábamos teniendo, no solía conversar de esas cosas con nadie y con mi padre ya lo tenía todo hablado.

La observé y me imaginé la historia que ella podría tener detrás, imaginé su pasado, su familia y su vida en Portland -si es que la había tenido-, y lo cierto era que fuera lo que fuera lo que hubiera pasado con ella, Amy estaba en tierra salvaje por el mismo motivos que todos: el amor. Así de fácil era, era el motivo principal de todos y cada uno de los inválidos y carroñeros. - El amor es único. Por obra de amor estás aquí, eso es seguro. ¿Qué diferencia ves entre un curado y un incurado como nosotros? Tú misma lo dijiste, ellos parecen zombies. Lo que ves en nosotros es amor, sin importar la cara que tengan.- lo cierto era que no tenía la menos idea de lo que estaba diciendo pero ya qué, ella tendría que entenderme un poco. - Siento amor todo el tiempo y creo que tú igual lo has sentido, si dijeras que no estarías mintiendo. Y me refiero al amor de familia y amigos, el de pareja lo desconozco.- finalicé y la volví a verla. - ¿Tú desconoces el amor acaso?


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