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Tarde de siesta | Amy D. Loster

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Tarde de siesta | Amy D. Loster

Mensaje por Liam Grumpwood el Sáb Oct 13, 2012 5:54 pm

En ese instante el joven carroñero se encontraba dormitando en su madriguera sobre una hamaca paraguaya que el mismo había fabricado con hojas y cuerdas que encontró en el bosque. La hamaca era tan cómoda que mientras leía una de sus revistas, de contenidos para mayores de edad, el sueño le había vencido y no pudo evitar quedarse dormido, despatarrado, sobre la hamaca, con la cara cubierta por aquella revista. Dormir, estando en aquel estado era peligroso, aunque para su fortuna su madriguera se encontraba camuflada y era difícil de localizar entre la maleza, a no ser que alguien se dedicara a hacerlo, cuyo caso si le encontrarían. Para fortuna de cualquiera que decidiera entrar, la puerta se encontraba abierta y sin tranca, en síntesis se encontraba tan indefenso como una oveja entre una manda de lobos hambrientos. Además de esto, era lo único que hacia, estar en su madriguera, salir del territorio carroñero, saquear la cuidad los apartamentos abandonados en buscar de cualquier cosa que pudiera servirle para sobrevivir. Además de esto se dedicaba a intercambiar artículos de interés que no le pudieran servir a el con los inválidos, auque esta relación no era mas que meramente mercantil, si tuviera que atacar a uno lo aria sin dudarlo con tal de continuar con vida en aquel hostil territorio. Como es bien sabido, los carroñeros pocas veces trabajan en equipo, aunque el les odia por motivos personales de su pasado, es capas de llegar a matar a uno si se cruza en su camino, a no ser, que este tenga algo para ofrecerle a el. Así era su vida, una vida aburrida, por así decirlo, para el lo era. A veces pasaba por su mente la idea de cómo seria si su madre y el ahora viviera en la cuidad, junto con su padre que según ella, le había abandonado embarazada, aunque esta idea estuviera muy alejado de la realidad.

-mmmm… ahí no…-

Comenzando a girarse de lado, debido a un ruido que había sentido en la entrada de su madriguera, el cual no consiguió despertarle, tan solo emitir un leve murmullo de sus labios y continuar con aquella amena siesta. A saber lo que estaba en la entrada de aquella madriguera, si seria un carroñero o un invalido, si fuera lo primero, seria una mala suerte para el. Aunque estuviera armado y supiera como defenderse, si el carroñero no estaba solo, seria un grave problema para el. En síntesis, se desarrollaría un combate emocionante o tal ves algo mas si lo que estaba en la entrada tuviera algo que ofrecerle mas que solo un par de golpes.
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Re: Tarde de siesta | Amy D. Loster

Mensaje por Amy D. Loster el Vie Oct 19, 2012 9:27 pm

Una cálida tarde se cernía sobre el territorio virgen que rodeaba a la ciudad de Portland y Amy seguía con su cansino caminar, intentando encontrar un lugar en el que pudiera descansar a gusto y reponer sus fuerzas. Sus reservas de agua se estaban reduciendo de manera demasiado rápida y su desconocimiento del territorio que ahora pisaba la hacía sentirse vulnerable y peor aún, pérdida. Desde que se separó de su grupo había decidido poner la mayor distancia entre sus antiguos aliados y ella, después de todo no se habían separado de manera amable y quizás temía de las represalias que podrían tomar en su contra. Nunca era bueno enfrentarse a cinco hombres con la testosterona a flor de piel.

Pero como resultado había ido a parar en medio de una zona boscosa muy espesa, que parecía no cobijar ningún tipo de riachuelo y que quizás estaba plagado de carroñeros o inválidos, sabía que estos últimos no eran agresivos pero que si defendían lo que era suyo y que no serían para nada amables ya que en variadas ocasiones ella les había hurtado. Se detuvo bajo un frondoso árbol que a simple vista parecía ser común y corriente, pero que al observarlo con mayor detención escondía la entrada a lo que parecía un refugio, sin dudarlo la muchacha sujeto con fuerza la seudolanza que era su defensa y atravesó sigilosamente la puerta entreabierta.

Una sonrisa atravesó su rostro al encontrarse con un singular cuadro, un chico dormía plácidamente de medio lado y una revista con una curiosa portada descansaba sobre su pecho. Sin duda era un oportunidad que no iba a desaprovechar y sin soltar el agarre sobre su arma recorrió con su mano derecha rápida pero concienzudamente el cuerpo del chico, solo con afán de encontrar posibles armas con las que pudiera dañarla. Siendo satisfactorio su escrutinio afirmó la gastada lanza en el cuello del muchacho mientras decía con fuerza –Arriba y entrégame todas tus provisiones- fácilmente podría haber tomado las cosas mientras él dormía y seguir con su caminar, pero ¿dónde estaba la diversión en eso? Exacto, no estaba y ella era una amante de los pequeños momentos de diversión, por lo que le parecía mucho más emocionante ver si aquel muchacho era capaz de hacerle frente.


When it's not worth dying for?
Does it take your breath away, And you feel yourself suffocating?..
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Re: Tarde de siesta | Amy D. Loster

Mensaje por Liam Grumpwood el Vie Oct 19, 2012 10:39 pm

Al sentir el frío tacto de la lanza sus ojos tomaron un aspecto diferente al que tenían antes. Sus ojos se abrieron de par en par bruscamente, como si de una bestia salvaje se tratara. Su sueño había sido interrumpido, pero para su buena fortuna tan solo se trataba de una mujer carroñera que estaba armada con una rustica lanza de madera astillada, muy fácil de romper para el. Rápidamente, tomo el cuchillo que estaba escondido justo debajo del cuerpo de el, a la par de que golpeando la lanza de la muchacha con la otra para apartarla de su cuello. Acto seguido utilizando la lanza de ella como traba, cargo contra la carroñera, saltando de la cama y empujándola hasta dejarla de espaldas contra la pared y haciendo que el mango de su lanza quedara pegado contra su abdomen, sujetándolo así con su mano haciendo presión en su estomago. Con su mano que se hallaba libre, el muchacho coloco el filo de la navaja sobre el cuello de la chica inmovilizándola así. Aquella navaja era capaz de cortar muy finamente ante la mas minima presión, así que debía de tener cuidado de no lastimarla.

-pff, otro pobre y sucio carroñero que intenta robarme-

Le miro a los ojos acercando su rostro al de ella lo mas posible, hasta poder sentir su respiración mezclarse con la de ella. Siempre que estaba en presencia de “sus pares” los recuerdos de aquella tarde triste fluían como un torrente de agua clara, como cuando el agua de deshielo baja por la montaña a encontrarse con el mar. Comenzó a hacer mas presión contra le estomago de la chica, como si buscara ahogarla, aunque lo único que quería es hacerla sufrir, como al resto de los carroñeros. El odio corría por sus venas de nuevo, como aquella tarde en la cual quería arrancarle sus brazos y sus piernas, tal y como un niño juega a quitarle sus extremidades a insecto. Acercando su boca al oído de la joven carroñera, respirando suavemente pero enojado, como si disfrutara tenerla sometida, sujetada a su cuchillo y su brazo.

-me gustaría cortarte el cuello ahora mismo, podría cortarlo como si fuera manteca-

Al parecer no era una carroñera muy experta que digamos, al entrar amenazadoramente de aquella manera dentro de la guarida de liam, tan solo con una lanza astillada de filo gastado, exponiéndose a cualquier peligro y sin saber que era lo que el carroñero que vivía allí dentro podía tener para defenderse de ella. Para el seria casi como un suicidio, aunque claro a veces el hambre y las necesidades le hacen a uno enloquecer, como en algunas ocasiones de pequeño le toco vivir situaciones parecidas a manos de otros carroñeros o inválidos, así aprendió a defenderse, así aprendió a vivir solo, sin ayuda alguna.


bitch please I'm mana:
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Re: Tarde de siesta | Amy D. Loster

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